El Real Sitio de San Ildefonso fue declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial como Reserva de la Biosfera en el año 2013.
Este municipio segoviano ha desarrollado una múltiple oferta cultural y propone una infinidad de posibilidades para todo tipo de visitas. Los apasionados por el arte y la historia se recrearán en los Palacios de La Granja y Riofrío, y en la Real Fábrica de Cristales. El disfrute para los más deportistas también está garantizado en el entorno privilegiado de los Montes de Valsaín, un ejemplo de administración y sostenibilidad en la utilización de los recursos naturales. Cuenta con el prestigioso Festival Internacional de Música y Danza Noches Mágicas de La Granja, además de otras actividades como conciertos, teatros, exposiciones…
En esta localidad segoviana se encuentra ubicado uno de los grandes reclamos turísticos de toda Castilla y León, el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso. Es una de las residencias de la Familia Real Española, está situado en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama, a 13 kilómetros de Segovia, y a unos 80 kilómetros de Madrid. Se encuentra abierto al público y está gestionado por Patrimonio Nacional.
El rey Felipe V creó este Real Sitio como una obra personal y completamente nueva con el fin de retirarse, y así lo hizo en 1724 cuando abdicó (fue por poco tiempo porque tras la muerte de su hijo Luis I, en agosto de ese mismo año, tuvo que volver a ponerse la corona). A partir de entonces lo estableció como su palacio favorito y residencia estival, dándole uso hasta el reinado de Alfonso XIII.
Felipe V escogió para construir su nuevo sitio real la granja que los jerónimos del Parral tenían allí y en 1720 decidió comprarla. Ya los reyes castellanos medievales utilizaban los pinares de Segovia como lugar de caza y tuvieron varios palacios en estos parajes, uno de ellos reedificado por Carlos V y Felipe II tras un incendio en 1683.
La construcción del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso estuvo en manos de Teodoro Ardemans para las obras del palacio y de René Carlier para las del jardín. El estilo español tradicional del primer arquitecto contrastaba radicalmente con el francés del segundo, quien era discípulo del arquitecto de Luis XIV. Las obras avanzaron con gran velocidad, de modo que a principios de 1724 estaban prácticamente concluidas. Aunque tras su vuelta al trono, Felipe V encargó ampliar tanto los jardines como el palacio al arquitecto romano Andrea Procaccini, en 1724 se mudaron a dichas instalaciones.
El elemento central del edificio es la capilla real también conocida como Colegiata, construida por Ardemans y redecorada por Francisco Sabatini bajo el mandato de Carlos III. Contiguo al altar mayor se encuentra el panteón real donde reposan el rey Felipe V y su segunda esposa, la reina Isabel de Farnesio. Aun sufriendo un devastador incendio en 1918 el palacio conserva casi todas las decoraciones al fresco de la época de Felipe V, destacando el dormitorio de los soberanos, con diseños de Juvarra y con pinturas de Panini.
Igual de relevantes que el palacio eran para Felipe V los jardines. Puso un gran empeño en el conjunto de las fuentes (de gran interés a nivel europeo) tanto por la amplitud y buen estado de conservación del sistema hidráulico original, como por la ornamentación escultórica realizada por artistas franceses. La Granja es el principal ejemplo de este tipo de jardín formal a la francesa con una exquisita decoración escultórica.
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