La muralla de Ávila es un vallado militar románico que rodea el casco antiguo de la ciudad. Tanto el casco antiguo, como la muralla y las iglesias situadas fuera de los muros fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1985. Ya antes, en 1982 Ávila había sido declarada Conjunto Histórico Artístico.
Las murallas son el símbolo universal y monumento más destacado de la ciudad de Ávila. Su importancia está en que es el recinto amurallado medieval mejor conservado de España y seguramente de toda Europa. Es propiedad del Estado español y está gestionada por el Ayuntamiento de Ávila. Algunos tramos, que coinciden con palacios e iglesias, como la catedral son privados.
La muralla ha sido un factor muy importante en la conformación del urbanismo de la ciudad y un factor de relevancia en la distribución del espacio entre los diversos grupos sociales que han habitado en Ávila. La muralla representaba la separación entre el “espacio salvaje” y el “civilizado”. En el campo vivían los campesinos que era la clase social más baja, los que mantenían a la ciudad, sobre ellos recaía el 80 % de los costes de las infraestructuras urbanas, incluida el de la muralla.
La muralla tiene un perímetro de 2516 metros, ocupa una superficie de 33 hectáreas y forma un rectángulo orientado de este a oeste. Sus muros tienen 3 metros de grosor y 12 de altura. Para su construcción se reaprovecharon materiales procedentes de la necrópolis romana.
La construcción de la muralla se inició a finales del siglo XI bajo el reinado de Alfonso VI de Castilla. Casandro Romano y Florín de Pituenga se ocuparon de la dirección de las obras que duraron nueve años, de 1090 a 1099. Un dato curioso es que la parte de la muralla que coincide con el Palacio Episcopal carece de trinchera (camino que hay en lo alto de una muralla, detrás de las almenas) ya que vaciaron el muro y aumentaron la fachada. A muchos investigadores no les cuadra esa duración y creen que ya existía una edificación anterior, probablemente un campamento militar romano. Más tarde, en 1596 el rey Felipe II de España realizó obras de restauración.
En el siglo XIX se pensó en derruir los muros para facilitar la unión entre la ciudad y los barrios exteriores. La crisis económica que surgió durante ese periodo paralizó el proyecto. En 1884 se declaró a Ávila Monumento Nacional con lo que las murallas quedaron protegidas para siempre. Pero las murallas han sufrido diversas modificaciones a lo largo de toda su historia, desde trabajos de mantenimiento rutinarios hasta trabajos de restauración que se llevaron a cabo a principios del siglo XX. En 1907 bajo la dirección de Repullés tuvieron lugar varias tareas que cambiaron el aspecto de algunos puntos del monumento. Y no fue hasta 1982 cuando se dejó a la muralla libre de casas adosadas.
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