La catedral vallisoletana construida en el siglo XVI y dedicada a Nuestra Señora de la Asunción es conocida como “La Inconclusa” ya que su construcción nunca fue finalizada. A día de hoy el edificio solo representa el 40-45% de lo que Juan de Herrera, creador de los planos, había diseñado. La idea fue promovida por el monarca Felipe II, de la casa de los Austrias, quién emprendió en la capital castellano-leonesa su último y más ambicioso proyecto. Crear la catedral más grande de toda Europa.
El proyecto inicial constaba con la construcción de varias torres pero únicamente se consiguió edificar hasta el crucero. La falta de recursos y los muchos gastos provocados por la mala situación del terreno, que mostraba un gran desnivel, no permitieron llevar a cabo tal obra. Además, en 1841 se hundió una de las dos torres que si se habían conseguido levantar, quedando en la actualidad solamente una.
La catedral de Valladolid, de estilo herreriano con añadidos barrocos, finalmente no fue una de las más grandes de nuestro continente, pero aun así su apariencia interna y externa sigue siendo majestuosa.
Una vez en el interior, el edificio destaca por su estilo sobrio, la piedra negra es la protagonista. Destacan escasos elementos decorativos como algún retablo, el más importante el de Juan de Juni, realizado para la iglesia de Santa María de la Antigua.
El edificio también alberga el Museo Diocesano y Catedralicio, que se encuentra ubicado en los restos de la catedral antigua. Está formado por un conjunto de capillas funerarias adosadas a la Colegiata del siglo XIII; el museo cuenta con una selección de esculturas, pinturas, orfebrería, marfiles y otros ornamentos pertenecientes al tesoro catedralicio.
En la catedral se encuentra enterrado quien fue considerado el fundador de Valladolid, el Conde Ansúrez.
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