Astorga fue una de las primeras ciudades españolas en conocer el chocolate. La relación de este dulce con el ya citado municipio de León viene del siglo XVI, cuando la nobleza local estableció buenas relaciones con Hernán Cortes, pero fue a partir del siglo XIX el momento en el cual floreció una industria chocolatera próspera, que llegó a contar con 49 fábricas en 1914.
Parte de esta historia se puede encontrar en el Museo de Chocolate de la ciudad, abierto en 1994 convirtiéndose en el primero de España. José Luis López, comerciante de la ciudad, fue su fundador. Casi por casualidad, empezó a reunir piezas que expuso con orgullo transformando un pequeño local alquilado en el museo más visitado de toda la ciudad y uno de lo más singulares de nuestro país.
Uno de los reclamos más importantes de este museo es la sala “Cámara de las Maravillas”. Recibe este nombre por estar inspirada en Las Cámaras de Maravillas o Gabinetes de Curiosidades creados en el S.XVI y XVII. Fueron lugares en los que nobles y burgueses de Europa acumulaban y mostraban una multitud de objetos extraños, de cualquier naturaleza, traídos de sus viajes de exploración. Las Cámaras de Maravillas desaparecieron en los s. XVIII y XIX, y son los antecedentes del concepto de museo actual. Las otras estancias preferidas por el público son “Sala: Elaboración del chocolate” y “Sala: El consumo de chocolate.
Cada año impar desde el año 2007 se celebra en esta ciudad leonesa el denominado Salón Internacional del Chocolate de Astorga (SICA). En él se reúnen productores de cacao, fabricantes de chocolate y todo tipo de amantes de este dulce llegados desde cualquier parte del mundo. Este evento ofrece al público todo un abanico de posibilidades como talleres, degustaciones, catas… con un denominador común: el chocolate.
En la actualidad, Astorga cuenta con cinco fábricas de chocolate, la mayoría de ellas con establecimientos propios. Los chocolates de Peñín tienen la fama de los más golosos; El Arriero Maragato ofrece los chocolates más sorprendentes, con virutas de cecina; Alonso y Cabezas “La Cepedana” fabrican el chocolate a la taza típico de Astorga, que además puede degustarse en su propia chocolatería, en la calle Padres Redentoristas; La Maragatina se caracteriza por mantener el proceso de elaboración tradicional, y su chocolate a la taza se conserva con el sabor de siempre.
Pero sin duda, una de las paradas obligadas para cualquier peregrino después de visitar el casco histórico de la ciudad es la Chocolatería Sonrisas, situado en la calle Pío Gullón a escasos metros de la Plaza Mayor. Está especializada en el chocolate a la taza local, que se puede acompañar con churros o con mantecadas. Está abierto desde las 7 de la mañana en invierno y desde las 6 en verano.
