El Lago de Sanabria está localizado al noroeste de la Península, en la provincia de Zamora, a unos 1000 metros sobre el nivel del mar. Es reconocido como el mayor lago de origen natural de la Península Ibérica y como el mayor de origen glaciar de todo el continente. Su caudal principal proviene del río Tera.
Durante el Pleistoceno Superior, hace unos 100.000 años, un imponente glaciar de más de 20 kilómetros dio origen al actual Lago de Sanabria. Ocurrió en las fases más frías del Cuaternario, las condiciones glaciares que se dieron modificaron considerablemente al modelado de sus montañas. La Glaciación del Würm produjo grandes acumulaciones de nieve y hielo, formando un glaciar de meseta del que divergían largas lenguas de hielo ajustadas en los anteriores valles fluviales. La glaciación terminó hace ya más de 10.000 años pero los cambios ocasionados en el paisaje todavía perviven.
Fue declarado Parque Natural en 1978, ya que se persigue el objetivo de preservar la especial morfología que esculpieron en sus rocas los glaciares cuaternarios, la riqueza de su flora y fauna y la pureza de sus aguas, con las más de 20 lagunas que lo componen. Además, en 2015 la UNESCO declaro que formaba parte de la reserva de la biosfera transfronteriza “Meseta Ibérica” junto a otros espacios naturales protegidos de España y Portugal.
En la actualidad, el lago cuenta con varias playas de arena, en las que está permitido tanto el baño como la pesca. La más grande del Parque es la conocida como Viquiella y es arena fina, en algunas de las otras se encuentra entremezclada con piedra, árboles y zonas de hierba. También existen zonas acotadas para disfrutar de una gran variedad de deportes acuáticos como buceo, piragüismo, vela o windsurf. Además desde el 2011 el lago cuenta con el Helios Cousteau, un catamarán eólico-solar provisto para facilitar la investigación subacuática, y desarrollar recorridos turísticos y didácticos.
Partiendo de Custa Llago, la playa principal, en dirección al interior existe un cortado de piedra subacuático de unos 10 metros de longitud. Además, casi rozando con la otra orilla nos encontramos con la Isla de Las Moras, una pequeña pero bonita “isla” con vegetación.
Uno de los hechos más trágicos ocurridos en los alrededores del Lago de Sanabria ocurrió en uno de sus embalses, el coonocido como catástrofe de Ribaldelago. La rotura de la presa de Vega de Tera en 1959 inundó y arrasó el pueblo de Ribadelago, causando la muerte de 144 habitantes. Muchas de las edificaciones también fueron destruidas por el agua, y tan solo se recuperaron 28 cuerpos de los desaparecidos en las aguas del Lago de Sanabria.
Existe una leyenda por la zona que se cree que es premonitoria de esta desgracia. Este mito zamorano nos relata cómo surgió el Lago. Se cuenta que un día llego a la aldea de Villaverde de Lucerna un peregrino pidiendo limosna, solo fue atendido por un grupo de mujeres que estaban cociendo pan en el horno. Se apiadaron del pobre hombre y pusieron algo más de masa en el horno para él, la masa creció hasta que el pan rebosó. En ese momento, las mujeres escucharon de la boca de mendigo que era Jesucristo y que castigaría a la aldea por su falta de caridad, inundaría todo el pueblo por lo que si no querían sufrir tal catástrofe deberían huir al monte para refugiarse. El agua bañó todo Villaverde, salvándose solo el horno que hoy conforma la pequeña isla que hay en el Lago de Sanabria.
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