El castillo, las puertas, murallas, y calles de Zamora están impregnados de historia. “Zamora no se ganó en una hora”, cita el refrán más famosos de la ciudad. Sin embargo, esta localidad de algo más de 61.000 habitantes hizo que grandes literatos como Gerardo Diego, Natalia Carbajosa, Blas de Otero o Miguel de Unamuno, se rindieran a ella dedicándole algunas de sus obras más célebres.

Golpes de cincel, tradición, religiosidad, silencio y austeridad. La Semana Santa es el acontecimiento más relevante de Zamora. Durante esos días, la localidad no sólo puede presumir de su casco antiguo, declarado Conjunto histórico-artístico, también puede hacerlo de sus tradiciones, impregnadas de pasión.
La Semana Santa de Zamora es una de las más importantes de España. De hecho, está considerada de “Interés Turístico Internacional”, un aliciente que atrae cada año a miles de visitantes. La grandeza de esta conmemoración, emana del fervor con el que los zamoranos viven este periodo, junto con del valor, la belleza y el realismo de las tallas que salen a procesión en esos días. Este año, la Semana Santa dará comienzo el 11 de abril, con el Jueves de Pasión y finalizará el 21 de abril, con el Domingo de Resurrección.

La Procesión del Silencio, que se celebra el Miércoles Santo, es una de las más destacables. En ella, los zamoranos salen a sus calles para mostrar la devoción que presentan a la talla. Esa noche es una de las más espectaculares y vibrantes, los cofrades de Las Capas Pardas recorren las calles portando faroles en riguroso silencio.

Otro momento de profunda emoción es la interpretación de la Marcha Fúnebre de Thalberg, que resuena durante la procesión de Jesús Nazareno al elevarse el paso de El cinco de copas. Uno de los instantes más esperados de la semana, que se lleva a cabo el Viernes Santo, a las 5 de la madrugada. La cofradía de Jesús Nazareno sale en procesión, instantes después de que el coro de la Hermandad de Jesús interprete un sobrecogedor Miserere, que rompe la madrugada.
La cofradía de Las Capas Pardas o la de Jesús Nazareno son solo dos de las 17 existentes. Cada congregación protagoniza su procesión con una talla principal, algunas, incluso, cuentan con más de un paso. En total, se exhiben 53 por las calles de la ciudad, habitualmente son propiedad de las hermandades, aunque cierto número de tallas pertenecen a la iglesia.

La semana Santa resulta un auténtico museo andante, que hace un recorrido por la historia del arte. Zamora cuenta con un importante patrimonio imaginero, que ha sido realizado entre los siglos XIV Y XXI. La mayoría de estas obras están elaboradas en madera policromada que se alterna con la técnica de la tela encolada. Algunos de los pasos procesionales se conservan en el Museo de Semana Santa de la ciudad.

En cuanto a la gastronomía propia de estas fechas, “mas vale zurrón remendado, que nada que comer”, existen diferentes platos y dulces típicos de pascua. El Domingo de Resurrección en Zamora se puede degustar el ‘Dos y pingada’, o lo que es lo mismo, dos huevos fritos, dos o tres magras de cerdo pasadas por la sartén y pan. Entre tanto, los días de la pasión se pueden degustar dulces como las rosquillas, las aceitadas o las almendras garrapiñadas.
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