El convento de San Marcos es una de los grandes sellos arquitectónicos de León junto con la catedral, la basílica de San Isidoro y la Casa Botines. A día de hoy se ha convertido en un parador turístico, además de iglesia y Museo de León. Y tiene el honor de ser uno de los monumentos más importantes del Renacimiento español.
Sus orígenes datan del siglo XII, cuando durante el reinado de Alfonso VII de León, su hermana, la infanta Sancha Raimúndez, en 1152 realizó una donación destinada a la construcción de pequeño edificio a las afueras de la ciudad amurallada y a orillas del río Bernesga, para que pudieran hospedarse las personas más pobres, convirtiéndose también así en un templo-hospital para refugio de los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago. A su vez, este edificio fue la residencia principal en el reino de León de la Orden de Santiago.
En el siglo XVI, el edificio medieval se encontraba en un pésimo estado, por lo que se demolió y se llevó a cabo una nueva obra gracias a la donación de Fernando el Católico en 1514. Los arquitectos elegidos para realizar este proyecto fueron: Juan de Orozco para la construcción de la iglesia, Martín de Villarreal para la fachada y Juan de Badajoz el Mozo, encargado del claustro y la sacristía. Sin embargo, hasta la mitad del reinado de Carlos I no se empezaron las obras. Se sabe que en 1537 se comienzas los trabajos de construcción con el lienzo de la fachada principal del convento, pero las obras duran hasta 1711-1715 cuando se realiza una ampliación del edificio. Aunque en 1679 ya se había concluido la parte del caustro que faltaba, tras la suspensión de las obras en 1566 por el traslado de los frailes a Calera y luego a Mérida; pero su regreso en 1602 dio continuación a las labores de construcción.
A lo largo de toda su historia el edificio ha tenido un gran número, sobre todo tras la anular su dedicación como convento en 1836, entre los que destacan:
Prisión (Uno de sus presos más famosos fue Francisco de Quevedo), Instituto de Segunda Enseñanza, Escuela de veterinaria, Casa de misiones de la compañía de Jesús, Hospital penitenciario, Oficinas del Estado Mayor del Séptimo Cuerpo del Ejército, Prisión militar, Campo de concentración de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil y la posguerra, Cuartel de caballería, Diputación, Diócesis, Ministerio de Guerra, Hacienda o Educación…
Incluso en 1875 el Ayuntamiento pensó de derribarlo, aunque por destino suerte se libró, no como otras edificaciones distintivas de León, que si fueron destruidas.
Pero gracias a que no se derribó, el Hostal de San Marcos, es hoy un parador que da la posibilidad de pernoctar en un edificio medieval con todas las comodidades que pueden exigir clientes del siglo XXI. Sus grandes salones, su biblioteca con salida a uno de los patios interiores, sus jardines… Permiten admirar la riqueza arquitectónica y artística del maravilloso edificio. Sus techos altos, paredes de piedras vistas (tipo de piedra) y suelos de maderas nobles se repiten a lo largo de todas sus instalaciones, desde las zonas comunes hasta las habitaciones. Que mantienen el señorío de antes, ayudándose de alfombras, grandes camas con doseles, muebles-escritorio, butacas para lectura y ventanales con salida a balcones privados.
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