El Cristo del Otero, llamado así por el lugar donde se asienta, es una escultura de grandes dimensiones situada en Palencia. El otero sobre el que se sitúa es un viejo cerro miocénico de arcilla muy desgastada por la erosión. Aunque también recibe otro nombre mucho menos popular, Monumento al Sagrado Corazón de Jesús.
Esta obra del escultor palentino Victorio Macho, se puede observar desde cualquier parte de la ciudad o incluso de paso sin tener que entrar en ella. Construida en 1930 con una altura de 30 metros, como ya hemos dicho está situado sobre uno de los cerros que rodean la ciudad, sus 850 metros de altitud hacen que se eleve de forma considerable sobre Palencia, ciudad llana que hace que desde El Cristo del Otero se puede contemplar una panorámica completa de la ciudad y de sus alrededores. La estatua parece estar en posición de bendecir la ciudad y presenta un estilo que hace pensar en el Art Déco, con detalles cubistas y del arte del antiguo Egipto, por la postura solemne de la figura.

Según los folletos turísticos de la ciudad es la segunda escultura de Jesucristo más alta del mundo, después de la de Río de Janeiro, aunque existe alguna polémica con este tema. Debajo de ella hay excavada una ermita de tres naves, conocida como ermita de Santa María del Otero. Además es donde está enterrado el escultor y hay un pequeño museo donde se encuentran algunas de sus obras. Hay que recordar que Victorio Macho también fue el responsable de grandes obras como el monumento a Benito Pérez Galdós y a Ramón y Cajal, ambos en el Parque de El Retiro.
En la entrada a la ermita hay una pequeña explanada y un mirador donde se puede tener una panorámica de la ciudad. Su verticalidad puede deberse a que está construido para ser visto desde abajo. Desde 2014, El Cristo del Otero cuenta con un sistema de iluminación inteligente que tiene una gran variedad de colores que cambian de manera instantánea. Hasta hace unos años se podía acceder al interior de la escultura, que permitía a las personas asomarse por las ventanas que forman sus ojos.

Una de sus tradiciones más conocidas, es la que se celebra el domingo más cercano al 16 de abril, la Romería de Santo Toribio. La historia cuenta que cuando el santo fue a acercar a los palentinos hacia el catolicismo original, del que se habían alejado tras seguir la herejía priscilianista, fue apedreado y expulsado de la ciudad. Santo Toribio se refugió entonces en la Ermita de Santa María del Otero. Fue entonces cuando el río Carrión se desbordó en una catastrófica inundación, y todos los ciudadanos subieron al cerro donde se encontraba Toribio, que no dudó en perdonarlos.
En recuerdo de esta leyenda, en la fiesta actual las autoridades palentinas, desde el balcón de la ermita, «apedrean» a los asistentes con el típico pan y quesillo, que intentan coger jóvenes y niños. Esta fiesta consiguió en el año 2007 el distintivo de Interés Turístico Regional.

Subida al Cristo durante una procesión de Semana Santa
