Las Yemas de Santa Teresa son el elemento de repostería más representativo de la provincia de Ávila. Su fama ha trascendido más allá de Castilla y León, y ahora es posible adquirirlas en algunas otras pastelerías de España. La popularidad de este dulce lo ha convertido en una especie de souvenir ligado a la ciudad de Ávila. Su aspecto se caracteriza por ser una especie de pequeñas bolas de color amarillo anaranjado, como la propia yema del huevo. Se encuentran salpicadas de azúcar glaseada, lo que provoca que su textura exterior ofrezca un contraste por el crujir del azúcar que la recubre. Ya que el interior es suave y delicado, deshaciéndose instantáneamente en la boca. Son expuestas en una tartaleta de papel blanco. Se conocen con este nombre en honor a Santa Teresa de Jesús.
Este delicado dulce, está elaborado únicamente con yema de huevo y azúcar. Se redondea a mano formando pequeñas esferas de aproximadamente 2 cm de diámetro, haciendo que cada una de ellas sea única y distinta a las demás. Se colocan en su correspondiente celdilla que la rejilla de cartón ordena y separa. Además gracias a una intensa investigación, se sabe que las auténticas Yemas de Santa Teresa pueden ser envasadas con 60 días de caducidad sin conservantes ni aditivos. Esta especialidad se elabora a lo largo de todo el año.
Se crearon en 1860, en la pastelería de Isabelo Sánchez, La Flor de Castilla, iniciando una larga trayectoria en la que la receta original se ha ido transmitiendo de padres a hijos durante generaciones. Y aunque hoy todavía existe esa misma pastelería, la propiedad de la empresa cambió en 1980, pero la estructura familiar siempre se mantuvo. El nombre de Yemas de Santa Teresa que adquieren es debido a que Ávila es una ciudad convento donde se respira un aire teresiano en todas las esquinas.
Antiguamente se fabricaban y vendían 100 cajas diarias. En la actualidad las Yemas las elaboran tres pastelerías de la ciudad de Ávila, y la producción se ha mantenido constante en los últimos años fabricando unas 250.000 cajas aproximadamente al año. Pero la venta no se realiza únicamente en esta provincia, fuera de Ávila se comercializan en algunas grandes superficies y tiendas especializadas. Santa Teresa, empresa que las comercializa, ha conseguido que tanto las yemas como otros de sus productos se exporten ya a más de 20 países, entre los que destacan Estados Unidos, Australia y Japón.
Otra de las cosas que hacen únicas a las Yemas de Santa Teresa es el juego con el cliente. Desde su origen las cajas contienen un mensaje en clave a modo de jeroglífico. Fue una idea del fundador que inventó esa fórmula para conectar con el consumidor. Una vez resuelto, los clientes podían remitir la tarjeta a la empresa. A día de hoy, la compañía mantiene el diseño original, marca registrada hace siglo y medio. Y pese al tiempo, todavía siguen recibiendo las postales que los consumidores envían con la solución al acertijo.
0